Historia // Después de los varios puñetazos que recibí (en la cara)

De Manuel se podría pensar mucho a simple vista: que es una persona energética, carismático y le sobra para repartir dosis de inspiración. Historias como las de él hay muchas, según confiesa; pero siempre hay más de algún matiz que convierte esos relatos en un pilar distinto dentro del abanico testimonial de la comunidad LGBTI.

El joven de 22 años no recuerda mucho sus primeros años, sin embargo, en su memoria está preservado el calor de La Gomera, municipio de Escuintla.

El estudio inició en la vida del joven de Escuintla y a ese proceso vital se le sumó la llegada de Lucía, su hermana menor. Según cuenta Manuel, para ese momento en su vida  ya habría entendido la importancia de la presencia femenina en su vida. Dicho círculo interpersonal comenzó a forjar en él, según su madre Jacqueline, “una costumbre a relacionarse únicamente con mujeres y de ahí que pudo haber copiado muchas actitudes.”

Su proceso escolar fue el inicio de una vida de tropiezos. Jacqueline conseguiría en un colegio de renombre dentro de la localidad escuintleca. “De esa forma yo estaría más pendiente de mis hijos ya que los tenía en mi trabajo. Era una gran ventaja, en buena parte.” Recuerda hoy Jacqueline, quien recién ha hablado por teléfono con Manuel, radicado actualmente en Texas, Estados Unidos.

Manuel comenta un par de anécdotas de cuando el acoso escolar empezó a ser una variable constante en su vida. Principalmente no olvidado aquella vez en que entró al baño y tres estudiantes de un año mayor bebían “agua pura” de una botella común y corriente. Al sentir el olor el joven prefirió marcharse antes que cuestionar. A los días uno de los tres estudiantes comenzaba a empujarle y tirarle cosas en clase. Días después de eso empezaban los adjetivos: “hueco”, “niña”, “mariquita” y muchos más.

Para Jacqueline la situación no parecía tan grave hasta el día en que Manuel fue embestido por los tres estudiantes mayores que él, marcando al joven con una serie de puñetazos en la cara. “Pasa que habían descubierto que el agua pura de la botella era realmente una bebida alcohólica. Como Manuel fue quien entró al baño durante uno de los recreos, ellos aseguraban que él [Manuel] los había delatado”.

Posteriormente Lucía, Manuel y su madre Jacqueline se mudaron a la Ciudad de Guatemala donde el hijo mayor comenzaría en nuevo colegio. Al pasar los meses, en el proceso de adaptación, Manuel vuelve a sufrir de bullying (motivado por la homofobia) y su historia en el nuevo colegio concluye con un diploma de excelencia académica y otra golpiza por parte de compañeros al joven.

Desesperada, Jacqueline acudió a un sistema alternativo de educación, encontrando en la “home-school” una salida para que su hijo concluyera el colegio y así viajar a Estados Unidos para estudiar su carrera; lejos de los malos recuerdos. Cabe recalcar que el joven siempre se destacó académica, razón que lo hizo alcanzar una beca en Mercadeo en una universidad de Texas.

Hoy en día, lejos de los malos recuerdos académicos en Guatemala, Manuel ve con lástima los episodios que le ocurrieron, pero los relata con una esperanza envidiable que según él “lo han construido hasta ser quién es hoy”.  Actualmente el joven se encuentra en el proceso de su tesis universitaria y ha obtenido una plaza fija dentro del colosal Facebook, como  consultor de ventas.

Entre lágrimas que no desean ser expuestas, Jacqueline comenta que está más feliz que nunca. Al preguntarle qué piensa de los prejuicios sociales en cuanto a la comunidad LGBTI en el país (y opinando como madre de un hombre gay), responde: “Nunca tendrá nada que ver. Las personas valen por lo que logran y son; no por cómo sean sus inclinaciones sexuales”.

Manuel resalta el comentario de su madre al decir que “nunca me había sentido tan orgulloso por lo que llegué a  lograr. Realmente creía que podía hacer algo importante, pero no tan rápido”. En una frase esperanzadora el joven espera que en el país udiera existir más respeto y empatía, “solo así podríamos construir lo que realmente deseamos del mundo”.

Manuel asegura haber superado mucho de su pasado. Según dice, “fueron las experiencias tenía que vivir”

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